Informe post-viaje en tren

13 febrero

Tal y como prometí la semana pasada voy a contar qué tal nos fue el viaje. Lo primero, decir que fueron las 4 horas y media más largas de mi vida. A pesar de ir en un buen sitio y en preferente, íbamos justo en el único asiento que va en dirección contraria a la marcha y con todos los pasajeros del vagón mirándonos, por lo que la presión fue mayor... Justo enfrente de nosotros iba un señor encantador que insistía en ayudarme a subir la bolsa del niño y yo que no la quería soltar pues llevaba en ella todos los "gadgets" del enano... Pobre hombre, nos sufrió medio viaje (se bajó antes que nosotros).

A los 5 minutos ya íbamos por la tercera actividad puesto que los capítulos de Pocoyo no los quiso ni mirar y el cuento tampoco le entretuvo mucho. Ante ese panorama casi me muero pensando que no había llevado suficientes cosas (al final no encontré la plastilina). Pero triunfé con las pegatinas y con ellas estuvimos bastante rato... Después vino la merienda y lo mejor: los cascos que dan en el tren. Tardó en romper el primero menos de 5 minutos, pero aún así jugó con ellos un montón. (¡No había contado con la ayuda y el apoyo del amable personal del tren! Gracias, de verdad...).  También los lápices de colores nos dieron bastante juego pintándole animales y jugamos a adivinar qué o a quién dibujaba él con sus garabatos y espirales.

Con la excitación de ir en tren (chu-chuuuuu para él), ver el paisaje y otros trenes que se cruzaban no conseguí que se durmiera y el pobre ya rendido lloraba sin consuelo porque "no se soportaba a sí mismo", pero no conseguía dormirse. Así que muerta de la vergüenza por sus lloros y sollozos lo saqué en brazos varias veces y estuvimos paseando por el pasillo que hay entre los vagones pero tampoco conseguía que se durmiera. Al final me armé de valor, volvía al asiento y saqué la sillita. En ella lloró otros 5 minutos y al final cayó rendido... ¡¡¡a tan solo 20 minutos del final del trayecto!!!

Vamos, que acabé agotada, pero que vi que con muuuuucha paciencia, juegos y atendiéndole constantemente (no pude ni abrir la revista que me dieron en el tren), se pueden afrontar viajes de tantas horas. Eso sí, es recomendable ir descansada porque es agotador mantener a un niño entretenido en un espacio reducido y sin hacer ruido, gritar, correr, saltar por los asientos o molestar a los pasajeros jugando al cucú-tras.


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