Los hijos son para siempre

27 junio

Una de las cosas que más cuesta aceptar cuando se tienen hijos es que son para siempre, y que no solo no hay días libres sino que no puedes descansar un segundo de tus responsabilidades como padre. 

Además, cuando uno cree que cuando crezca será más llevadera, resulta que lo que pasa es que la cosa empeora. Cuando es bebé crees que cuando se acaben las tomas cada 3 horas la cosa mejorará y podrás descansar. Cuando solo come papillas y tu vida se pasa entre la cocina y peleando con las cucharadas de puré crees que cuando coma de todo la cosa mejorará. Cuando gatea crees que cuando ande la cosa mejorará. Cuando empieza a andar crees que cuando entienda un poco obedecerá y la cosa mejorará. Cuando empieza a madurar crees que cuando deje de decir que "no" a todo la cosa mejorará. Cuando habla crees que la cosa mejorará porque habrá comunicación y lo que te encuentras es un enano que te vuelve loca todo el día... Así que como con dos años las cosas no han mejorado, ya he asumido que nunca lo harán y que puede que, incluso, empeoren... Pero, ¿somos conscientes de ello los padres cuando decidimos tener hijos? Ser padre es un trabajo a jornada completa y son una gran responsabilidad PARA SIEMPRE.

Mi vida es a la carrera. A la carrera de casa a la oficina porque el niño me la ha liado a última hora y salgo tarde de casa. A la carrera de la oficina a casa de mis padres para que los pobres descansen algo. A la carrera de detrás del niño por casa para que no me la líe. Total, que casi no he engordado en este embarazo porque no paro... Hay días que le querría matar. Incluso hay días que le querría matar varias veces.

Pero veo a mis padres y me doy cuenta que con mis 30 años, siguen ejerciendo de padres. Si tengo una duda, les llamo. Si necesito ayuda, les llamo. Si necesito un consejo, les llamo. Ahora que he experimentado lo "trabajoso" y "sacrificado" que es ser padre/madre, he sido consciente de lo egoístas que somos cuando nuestros padres se hacen mayores y pasan a depender de sus hijos por primera vez en 50-60 años. Porque cuando son ellos los que necesitan ser ayudados o aconsejados, perdemos la paciencia, nos escondemos de ellos e incluso nos enfadamos. ¡Qué lástima que se olviden tan fácilmente todos esos años de dependencia infantil, apoyo adolescente y ayuda "abuelil" a cuidar nietos!.

Es injusto no darles después de lo muchísimo que hemos recibido de ellos: han sufrido por nosotros, han permanecido desvelados por nuestra culpa, han curado cientos de "pupas" con canciones y besos, han educado, querido y arropado por las noches. Así que con la madurez que proporciona los años hemos de aprender a aceptar esos ídolos caídos del pedestal infantil al que les subimos, con sus defectos y virtudes. Y quererles y cuidarles porque de verdad se lo merecen...

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