¡Feliz día de los abuelos!

27 julio

Ayer fue el Día de los Abuelos, un merecido homenaje a los santos abuelos que tanto nos ayudan a cuidar a nuestros pequeños vástagos. Ya he contado que mi vida sin la ayuda de los abuelos habría sido una locura y prácticamente imposible puesto que conciliar trabajo y familia es difícil con un marido con reuniones, viajes y ausencias continuas.

Pero, además, los abuelos son una fuente inagotable de aprendizaje de cosas útiles y otras más divertidas: le enseñan al enano a contar aunque él solo aprenda "dos, tres, dos, pinco, ocho, nueve", hacen carreras por la calle a la voz de "preparados, listos, ¡ya!" o el trenecito por la casa ("chú-chú"), aprietan repetidamente la alarma del ascensor para que suene como un pájaro, le dejan hacer la compra metiendo lo que quiere en un carrito de la compra de niños, le dan chocolate a escondidas (y él les delata por los berretes y las manchas en la ropa), le compran palos de golf que acaban siendo espadas, le llenan de colonia y crema Mustela, se lo meten en la cama para echar la siesta, le compran pistolas de agua y se dejan mojar con ellas, le dejan sacar todos los juguetes y no le obligan a recoger, le dejan tocar las figuritas de la mesa cuando no les ven, le peinan con raya hecha casi con escuadra y cartabón, hacen "la abuela cocodrilo" para que no tengan miedo en la piscina grande, le regalan instrumentos sonoros y con paciencia aguantan los continuos ruidos, le dejan salir a la calle con disfraces y todo tipo de gafas o gorros, le dan jamón "del bueno", le cuentan "Los tres cerditos" tantas veces como el niño quiera, le compran pegatinas de Mickey Mouse, le dejan ponerse los zapatos que quiera "porque le hacen pupa los otros" aunque sepan que es mentira o "porque son de gol", se saben las canciones de "Dora exploradora" y quiénes son Fun Boy y Cham Cham, le llevan a desayunar churros, le consuelan cuando llora porque le hemos reñido, le dejan meterse en charcos, aguantan infinitas horas viéndole subir y bajar del mismo tobogán, vienen a merendar el domingo si el viernes no le han visto o se bajan con nosotros hasta el coche para verle 2 minutos más aunque lleven toda la tarde con él, le dejan sobar a los gatos y perseguirlos por la casa...

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