Nos cierran la guardería

14 febrero

No sé si os conté que la búsqueda de guardería para Mayor fue un poco locura. Teníamos claro que queríamos entrar en una de la Comunidad de Madrid que nos encanta cerca de casa de mis padres. Pero el niño quedó el séptimo en espera para tan solo 13 plazas, así que fue imposible. En la otra de la Comunidad de Madrid que pedimos un poco por si "tocaba la flauta" tampoco conseguimos plaza. Pero la dueña de una tienda cercana a casa de mis padres, de esas de "toda la vida", nos dijo que había llevado a sus hijos a una guarde de monjas que había cerca. 

Acceder a la guardería fue toda una aventura porque a pesar de encontrarse al lado de la casa de mi suegra, parecía de todo menos una guardería. No se oían niños, no ponía nada más que una pequeña placa en la puerta, no cogían el teléfono, el Padre en Prácticas tuvo que ir varias veces a la puerta para conseguir que le atendieran, etc.

Al final el niño entró a media jornada en julio como preparación al nacimiento de Bebé y para que se fuera adaptando para septiembre. Pero ni nos enseñaron las clases ni nada. En cambio, cuando ya entró en septiembre, sí me lo enseñaron un poco por encima. Aún así, me había encontrado con tanta gente que había ido allí de pequeños o que había llevado a sus hijos que me arriesgué. A mediados de septiembre nos llamaron de la segunda guardería de la Comunidad de Madrid que solicitamos ofreciéndonos una plaza, pero estaba tan contento Mayor en ella que pensamos que el cambio no era necesario por ahorrarnos 40 euros al mes.

No es una guardería moderna con un material didáctico innovador, más bien lo contrario, es de esas pequeñas guarderías de monjas con las paredes del patio pintadas a mano, muchos juguetes, grandes aulas con ventanales con mobiliario infantil de madera (¿quién no recuerda esas sillas pesadas de madera y metal en color gris de cuando éramos pequeños?), pequeños baños de baldosas blancas hasta el techo, grandes areneros con algunos juguetes, una enorme colección de motos y triciclos y un radiocasette que suena continuamente con canciones infantiles. Las Hermanas que cuidan a los niños son pocas, solo tres, pero se organizan muy bien para repartir besos a todos, cambiar pañales, preparar comidas, jugar, etc. Además, hay dos profesoras, Santa Cristina y una que les da clase en inglés.

A pesar de lo que pueda parecer al leer esto Mayor está encantado con "su cole", le gustan sus amigos y adora a las Hermanas. Un niño tan tierno que le guste tanto ir a la guardería es señal de que recibe mucho amor en ella.

Pero hace unas semanas nos comunicaron que la guardería cierra. Una tragedia. Sobre todo porque lleva funcionando más de 40 años. Todo por hacer una residencia de ancianos que les reportará más ingresos a la Congregación para sus proyectos en África. No dudo que la pequeña guardería no sea muy beneficiosa, pero es una pena que esas tres Hermanas que se desviven por los niños tengan que dejar paso a un edificio nuevo para ancianos y que se pierda un centro tan especial en un barrio en el que, precisamente, el año pasado cerraron varias guarderías (entre ellas a la que fue mi marido cuando era pequeño).

Así que muchos de los padres nos hemos unido para buscar una alternativa al cierre o encontrar una guardería que vaya a cerrar por la zona y que permita continuar la actividad de las Hermanas sin que la guardería pierda su esencia y sin que cueste un riñón...


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