¡Adiós, pañal! Bienvenidos problemas...

07 marzo

No pienso dar una clase acerca de cómo quitar el pañal. Sería una tontería puesto que cada niño es un mundo y lo que le funciona a uno, a otro no le sirve. Así que no me voy a meter en ese "huerto". Solo os voy a contar mi experiencia con esta fase del desarrollo y madurez infantil.

Empezaré por decir que estaba deseando quitarle el pañal a Mayor, pero también me daba mucha pereza. En la vida de todo padre de niños pequeños hay ciertos puntos críticos: empezar con la alimentación sólida, cambiarle a cama, quitar el chupete y quitar el pañal. Pero también hay cierto momentos "de respiro" por el ahorro que conllevan como el paso a leche de vaca quitar el pañal... Así que entenderéis mi deseo y mi miedo a este momento.

Por ahora todo está yendo poco a poco, el ritmo lo marca el niño y es la profesora de la guardería la que nos va indicando qué hacer en cada momento. Pero ya me he encontrado con varios problemas que quiero contaros.

El primero fue el momento compra de calzoncillos. Mi desconocimiento del mundo masculino es enorme. Así que ¿qué calzoncillos le compro? Como Madre en Prácticas y novata que soy he comprado, aconsejada por una amable dependienta, un paquete de slips blancos. Pero confieso que me ha costado decidirme porque son horribles, me parecen bastante viejunos. Se supone que para un niño son los mejores. Esto me pasa por ir sin el Padre en Prácticas... Hombres que leéis este blog, ¿qué es lo mejor para un niño pequeño?


El segundo problema ha venido cuando, a pesar de ponerle el pañal cuando sale de la guardería, hemos tenido varios momentos "de crisis" porque Mayor se empeña en hacerlo en un baño. Y por mucho que te empeñes en que tiene pañal y se lo puede hacer encima, no quiere. Así que en medio del parque entro en pánico cuando le veo que deja de jugar y se dirige hacia mí, ¿dónde le llevo? ¿qué hago? Por ahora hemos entrado en un bar y hemos ido directos al baño para luego tener que tomar deprisa y corriendo la Coca-Cola de rigor por usar "los aseos" del establecimiento. Peajes que hay que pagar... Pero algún día no habrá bar, ¿y que hacemos? Porque Mayor sólo quiere hacer pis sentado...

Y ese el tercer problema: los baños públicos. Normalmente están hechos una guarrería, y meter el carro de Bebé en el pasillo de un baño público mientras controlas que Mayor no toque nada con las manos, desvestirle, sujetarle en volandas para que haga pis y volverle a vestir, lavarle las manitas, etc. Una odisea física y mental. Y el que no se lo crea, le reto a que lo pruebe.

El cuarto problema viene con la inoportunidad del enano. Cuando váis a salir de casa con la hora pegada (¡cómo no!) y te mira angelicalmente mientras te informa de que quiere hacer caca... En ese momento te entran ganas de estrangularle. Toca salir corriendo al baño, quitarle abrigo, babi, tirantes, leotardos... Y él, tan tranquilo, se sienta y empieza a jugar y tú mirando el reloj mientras le preguntas cada 15 segundos, "¿ya, cariño?", "no, mamá" contesta. Y tras seis, o siete o veinte "¿ya, cariño?" te dice "al final sólo era un pedete, mamá". "Le mato, yo le mato" pienso mientas le vuelvo a poner leotardos, tirantes, babi, abrigo... ¡Y a salir corriendo!

¡Y esto no es todo! Porque la cantidad diaria de lavadoras con mudas del cole, de casa y pijamas es increíble. Confieso que cuando llega a casa y le pregunto si quiere que le ponga pañal o se queda con el calzoncillo de la guardería internamente rezo para que me diga que quiere pañal... Hemos tenido que comprar pantalones y medias

Ya os contaré cómo nos va con la "Operación pañal".

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