El milagro del desarrollo en el niño

25 abril

No voy a explicar cómo evolucionan los niños, para eso hay cientos de libros y webs escritas por pediatras, pedagogos... que hablan del desarrollo infantil de una forma profesional y exacta (aunque aprovecho para recomendaros leer estos libros de vez en cuando porque enseñan a los padres cómo fomentar el aprendizaje, creo que son un arma de doble filo porque pueden crear mucha presión al niño si los padres los siguen al pie de la letra, cada niño tiene su ritmo, por favor). Todos sabemos que los niños nacen indefensos, sin capacidad para autoalimentarse, hablar o desplazarse. Pero los que no tienen niños cerca no han podido observar lo impresionante y maravilloso que resulta el proceso de aprendizaje y evolución en los primeros años de vida.

Empiezo con Bebé, está aprendiendo lo que llamamos "la pinza" y tiene más destreza en coordinar mano-ojo (veo eso y lo cojo). Algo que nos parece tan normal a los adultos como es coger algo requiere un proceso de aprendizaje en el que el bebé "asimila" las distancias y practica "echando" la mano cual caña de pescar hasta alcanzar el objeto deseado. Y no es cuestión de un día o dos, ¡qué va! Pero antes vino la capacidad para sentarse, para levantar la cabeza tumbado o aprender a tragar. Si, ¡a tragar! Los bebés tienen el reflejo de succión al nacer (es decir, beber de una pajita o de una tetina y aprovecho para decir que, aunque sea un reflejo, no siempre les sale inmediato, pero ya hablaré sobre ello...) pero no saben tragar algo que tienen en la boca, es algo que tienen que aprender.

Mayor acaba de cumplir tres años y estamos empezando a explicarle cómo se cuenta. Cuando juega al escondite siempre repite "uno, seis, ocho, nueve, ocho, nueve..." Le hemos dicho el orden correcto de los números infinidad de veces; pero da igual, él sigue con su propio orden. En cambio, en su cabeza ya entiende el concepto del uno, dos y tres. Aparentemente una tontería, pero es que antes del uno pasábamos al "todos", porque más de uno era algo que le parecía "muchos". Ahora sabe distinguir si hay dos coches o tres "potones" en un abrigo. Cuando le preguntas te lo indica con el número de dedos adecuado pero no sabe decir en alto el "nombre del número" que le estás preguntando. Por lo que parece que entiende el concepto pero le falta asociarlo a un nombre. ¡Y esto solo contando hasta tres! 

Así que, mirado desde esta perspectiva, parece un verdadero milagro que de adultos controlemos todo nuestro cuerpo, entendamos las matemáticas y manejemos ordenadores. ¿No es increíble lo complejos que somos los humanos? Quizás por eso sea la razón de que nazcamos tan indefensos, porque tenemos tanto que aprender que la naturaleza nos deja un tiempo para ir adaptándonos.

Por todo esto, es un orgullo para una madre ver cómo su hijo aprende a controlar sus esfínteres, cómo agarra solo el biberón por las noches o cómo aprende a expresar sus sentimientos de miedo o tristeza o compartir sus juguetes. Cada paso, cada evolución, es una razón de satisfacción propia y de los progenitores. Y poder vivirla con ellos, maravillarte con ellos, reírte con sus intentos y tropiezos, explicarles por qué flotan los juguetes en la bañera o redescubrir la naturaleza con ellos es un gran regalo que ningún padre debería de perderse.

  • Compártelo:

You Might Also Like

0 Comentarios

Me encanta saber lo que piensas y que compartas conmigo tu opinión. Por favor, no lo dudes y escríbeme lo que quieras: comentarios, críticas, opiniones, preguntas, etc. ¡Gracias!