Autonomía y zona de confort en niños

15 febrero

Los bebés tienen una zona de confort bastante pequeña, que se limita prácticamente a sus familiares más directos y su casa. Cuando empiezan a ir a la guardería o al cole se ven obligados a salir de su zona de confort y la acaban ampliando hasta el centro donde van y las personas que en él se encuentran. El estrés que sufren al alejarse tanto de su zona de confort (hasta el momento han estado siempre acompañados por un familiar y pasan a quedarse solos en un sitio nuevo con gente nueva) ha llevado en los últimos tiempos a practicar un periodo de adaptación en las guarderías del que participan los padres y se hace de forma gradual. Eso es buena señal porque poco a poco vamos reconociendo que nuestros hijos necesitan nuestra ayuda para avanzar.

Durante la etapa infantil los niños continuamente salen de su zona de confort para ampliarla y madurar. El crecimiento del niño depende mucho de la evolución y el crecimiento de su zona de confort. Afrontar el miedo a lo desconocido es algo que, hasta de adultos, nos cuesta. Pues imaginaros a un niño... Por lo que es necesario que les enseñemos a salir de su zona de confort y les demos herramientas para afrontar estas situaciones para poder avanzar y crecer. Aprender a andar, nadar o montar en bicicleta requieren salir de la zona de confort, porque para aprender hay que arriesgarse y probar cosas nuevas. Pero ojo, sin controlar y sobreproteger o, realmente, no estarán saliendo de verdad de la zona de confort (¡ni de la nuestra!)

Hace tiempo leí este artículo sobre cómo los padres, por temor a que nuestros hijos sufran, les limitamos esa zona de confort. El artículo hacía referencia a las diferencias entre la educación alemana y española en estos términos, llegando a afirmar que "Aquí se atornilla al niño a la silla y se espera de él que no se levante hasta que acabe la carrera. No es que los niños germanos sean más listos, o tengan una composición cerebral diferente. Es que, al contrario de aquí, se educan en la independencia, la creatividad, o a la experimentación". Y es cierto. En el colegio de Mayor hay una especie de "Escuela de Padres" que cada dos meses aproximadamente nos enseñan algo así como "cómo convertirnos en "coach" de nuestros propios hijos". Os puede sonar a la típica teoría psicológica pseudomoderna, comúnmente llamada "teoría hippy del momento". Pero, al contrario de lo que me pasó con el tema de la leche de vaca (que después de investigar sigo con las mismas dudas) os aseguro que después de leer mucho, investigar, consultar con expertos y probar estas teorías, no muy alejadas de métodos como el Montessori, he comprobado que son muy útiles y con resultados a corto plazo. 

Aún los niños son pequeños y llevo poco tiempo intentando cambiar nuestro clásico y controlador método de educación porque, como dice el artículo, «un niño se tiene que ensuciar para aprender a integrarse, se tiene que hacer daño para aprender a cuidar de sí mismo, y tiene que aprender a arriesgarse, a levantarse, a sacudirse el polvo y recomponerse cuando se pierden todas las canicas o las chapas». Si os interesa y queréis algunos consejos sobre cómo ayudar a tus hijos a construir su zona de confort, os recomiendo este post de Eva María Arrabal Martín.

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1 Comentarios

  1. Me ha parecido super interesante. Nosotros ahí estamos con Pablo, mirando guarderías. Por suerte Pablo facilita mucho todo porque es super sociable y se adapta bien siempre. De momento el cole con educación finlandesa está localizado y la guarde también pero hasta los dos años no puede entrar y persigue a los niños diciendo neneeee!!!! Me parece genial esa escuela de padres, soy psicologa y es básico compartir experiencias y querer aprender para hacer las cosas mejor y sentirse mejor. Un abrazo artista. Ches

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