Ganando autonomía

18 febrero

El otro día os conté que para ayudar a salir de la zona de confort a mis hijos hemos cambiado pequeñas cosas en casa. Desde hace tiempo ya le hemos ido dando responsabilidades a Mayor pero ahora, además, se las damos al Rubio y les dejamos más libertad que antes para actuar y decidir.

Por ejemplo, ahora cenamos en la mesa baja del salón para que ellos puedan sentarse en sus pequeñas sillas, ponen sus platos y sus vasos y luego los recogen. El proceso es largo, porque el Rubio aún no manejan del todo la cuchara y después toca limpiar más. Pero así les hacemos más autónomos y además adquieren destreza y seguridad. De la otra manera le teníamos "atado" en la trona y el niño se limitaba a abrir y cerrar la boca porque es lo único que podía hacer, de forma que cuando comíamos fuera de casa, al verse libre, se ponía de pie en la silla, se levantaba de la mesa... Todo eso ha cambiado radicalmente desde que no come en la trona.



Otro ejemplo es dejarles que se laven la cara y los dientes solos, sin supervisión de adultos. Para facilitarles la tarea les he puesto a cada uno un escalón de su tamaño en el baño, botes de plástico para los peines y el jabón y he metido la pasta de dientes en un bote dosificador, mucho más cómodo para ellos porque regula la cantidad de pasta que sale y no mancha todo. Es cierto que lo salpican todo de agua porque se ponen a jugar en el baño, pero aún así les dejo solos. Y poco a poco se están acostumbrando a dejar la toalla en su sitio, se ayudan entre ellos y vienen como locos de contentos a enseñarme lo limpios que tienen los dientes después...



También hemos cambiado los cajones para que Mayor tenga acceso a sus pijamas, ropa interior y calcetines, de forma que él elige qué calzoncillos quiere ponerse (por cierto, es bastante coqueto en este tema...) y se puede vestir solo sin que tengamos que prepararle la ropa.

Los cambios a corto plazo están siendo asombrosos: si manchan cogen un trapo y limpian ellos solos, se ayudan entre ellos a llevar las cosas o a ponerse el abrigo. me persiguen con sus sillas o el escalón para ver cómo cocino o qué estoy haciendo... Un hecho curioso: una de las mejores amenazas de castigo que usamos y no falla nunca es decirles que les vamos a sentar en la trona. Una vez adquirida la autonomía, volver a lo anterior no les gusta nada.



Son pequeños detalles que poco a poco van dejando ver que este sistema funciona. Ya sólo nos queda que el Padre en Prácticas les deje jugar con lápices y plastilina... Ejem, ejem. Bueno, todo y todos poco a poco...

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4 Comentarios

  1. Voy a ver si consigo que mis macarras sean también más autónomos porque tela!!!

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    1. ¡Ja, ja, ja! Es que el macarra pequeño juega en otra división... No sé si aceptará de buen grado.
      Además, comen infinitamente mejor que los nuestros, ya quisiera yo...

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  2. Tomo nota. Me parece muy interesante todo lo que cuentas. Voy a empezar con darles más autonomía en el baño :D

    Gracias!!

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    1. Espero que no se convierta en una nevada como la del experimento... Ja, ja, ja!

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