Las críticas a tu forma de educar a tus hijos

20 abril

Cada uno tiene sus sistemas y su forma de educar a sus hijos. Y esto siempre, siempre, es una fuente de críticas. Muchas veces chocan las ideas de familiares, amigos o vecinos... Y la sociedad en la que vivimos ve con buenos ojos que se pueda opinar y criticar la educación que los padres dan a sus hijos. Ya os conté hace poco un ejemplo de cómo a veces prejuzgamos sin saber la situación de ese niño o de esos padres y la razón de por qué el niño se comporta así o los padres hacen lo que hacen.

Ver cómo otros padres miran con horror en el parque a un padre que está reprendiendo en una esquina a su hijo por tirar arena o cómo, por el contrario, ojos inquisitivos miran a la madre de un niño que ha tirado tierra y no le ha reprendido, demuestra cómo existe variedad de baremos para la educación de los hijos y cómo la sociedad critica y juzga ferozmente igual hacia un lado que hacia el otro. Muchas veces la presión es tal, que incluso cedes y haces algo que no crees por evitar el escarnio público.

Pero el problema no sólo es en el parque, a veces es una abuela quien intercede y consuela al castigado dejando a la madre el papel de "mala" y desautorizándola delante del niño. O un familiar te dice "vamos, por un día que le dejes no comerse el pescado no pasa nada" ¿y qué haces? Os prometo que una persona muy cercana me ha llegado a decir que si mi hijo va a montar el número y vamos a acabar castigándolo, que mejor no fuéramos a sitios y nos quedáramos en casa. Es decir, como intento educar a mi hijo las 24 horas del día, mejor me quedo en casa hasta que el niño esté educado. O peor aún, si le "saco de casa", le tengo que dejar que haga lo que quiera para no molestar. Y no, no me refiero al típico numerito de restaurante, me lo dijeron en una cena familiar en una casa particular. Ante situaciones como estas, ¿qué haces?

Creo que somos demasiado críticos y juzgamos con demasiada ligereza la vida de los demás. No os imagináis lo que consuela una mirada de "pobre madre" o incluso la de "mucho ánimo" cuando estás en plena perreta de un niño en medio del supermercado. Hay veces que me da ganas de girarme y decirles: "Señora, mi hijo está en plenos "terribles dos años", lo siento. No me queda más remedio que pasar el mal rato aquí en medio con la mayor calma posible y salir lo más digna posible del supermercado... Los ojos críticos, los comentarios o su intervención no son ni adecuados ni se agradecen. Por favor, métanse en sus asuntos". Pero no, mis padres me dieron una educación y me tengo que callar y sumarle a mi lucha con el niño en ese momento, mi dolor al morderme la lengua con fuerza...

Otro ejemplo es cuando tienes casi que excusarte porque tu hijo lleve el chupete puesto por la calle. Peor aún es si la señora mayor de turno (éstas son siempre las peores) se empeña en arrancárselo de la boca y ya, si se hace la graciosa restregándoselo por la cara sin dejar que el niño se lo vuelva a meter en la boca, apaga y vámonos. Os prometo que le diría cuatro cosas bien dichas a la buena señora... Vamos a ver, por que sea un bebé o un niño pequeño no deja de tener un espacio vital y usted está entrando en él y le está agrediendo. Es un ser indefenso que es agredido (siento ser tan radical, pero considero que este tipo de cosas sí las sienten como son agresiones, aunque sea a pequeña escala) y encima por un desconocido la mayoría de las veces. ¿Y qué sabe la buena señora si a mi hijo le duelen los dientes y por eso lleva el chupete? O si se acaba de despertar. O si se ha caído y no tenía consuelo el niño. O si lo lleva porque me da la gana, y punto.

Por favor, respetemos más a los padres y, sobre todo, a los niños. Os aseguro que siempre lo hacemos como mejor podemos o sabemos, nadie desea el mal a sus hijos. Así que si bien los consejos son siempre bienvenidos, no lo son si vienen cargados de prejuicios y críticas.

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6 Comentarios

  1. Tienes razón, eso siempre ha existido y existirá . Hay que saber desechar todo aquello que no sirve . Opinar es libre ,otra cosa bien distinta es que me deje influenciar por dichas opiniones.
    Con frecuencia veo madres que se auto presionan por estos criterios establecidos ,y deben hacer lo que les parezca a ellas. A tal edad quito el chupete,pañal,biberón,le paso a la cama ,todo cronometricamente,sin tener en cuenta al niño si está preparado o no . Después de mi experiencia ,puedo decir que terminan dejándolo cuando menos presión les impongas ,pero muchas se dejan influenciar por otras que les dicen mi hijo ya va al baño solo o duerme la noche entera,en fin.
    Hay que aprovechar esa etapa que se va muy muy rápido.

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    1. Me temo que yo he caído en ello muchas veces y seguiré cayendo. La presión social, si viene del entorno más próximo, es más fuerte. Y comparar si andan antes o después, si come de esto y de aquello o si habla 3 idiomas es algo que nos hace daño a nosotros pero, sobre todo, a nuestros hijos. Que sin saber porqué, sufren una presión enorme de repente. Y muchas veces, como bien dices, sin estar siquiera preparados para ello..

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  2. ¿Sabes qué? Creo firmemente que a la gente le encanta criticar. Además de que también observo que hay una tendencia a atacar al otro sólo para demostrar que lo nuestro es mejor....En fin, una pereza. Pero yo parto de la base de que cada uno hace lo que puede. Y si no me gusta como lo hacen otros, pues me voy y listo.
    Ea, que hoy estoy con la paciencia pequeña.

    besitos

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    1. Ja, ja, ja! Pues con lo grande que eres tú, super-Paula, seguro que algo te han hecho para que tengas la paciencia "pequeña" hoy... La verdad es que igual es un fenómeno como dices y se trata de sentirse mejor imponiendo que lo propio es mejor a lo ajeno... ¡Tu teoría es digna de estudio, desde luego! Besossssssssss

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  3. Te he comentado, pero no me aparece. Repito suscintamente: Que la gente se meta en sus cosas y deje en paz a las mamis que ya tenemos suficiente con criar a nuestros hijos sin que nos agobien y toquen las narices. Me encanta tu post. Ole por ti!

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  4. Cuanta razón, cuantos momentos con esa sensación de ser juzgada por los ojos de quien rodea. Es dificil ponerse el traje de "todo me da igual" pero en ocasiones es muy útil. En ese momento de berrinche en el super he sido capaz (alguna vez) de comportarme como en casa, de reprender y no ceder o de negociar creando ese clima de "intimidad" y, en ocasiones, mi hija ha entendido que soy la misma dentro y fuera. Que lo que está mal dentro de casa, también lo está fuera. Respecto a las miradas inquisidoras y comentarios familiares una frase muy educada: "por favor, deja que sea yo quien eduque a mi hijo. Tu tienes la oportunidad de hacerlo con los tuyos".

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