Cuando convertirnos en Familia Numerosa casi me superó

14 noviembre

Yo, que me las daba de "esto está chupado", el tercero sale criado, ya me sé todo... Ahora que por fin el Padre en Prácticas ha bajado el nivel de viajes y está mucho más en casa. Yo que pensaba... Yo que creía... Yo... Yo me di de bruces. Me encontré con un bebé que lloraba 20 horas diarias, que no me dejó disfrutar de la baja maternal porque sufría al verle con esos cólicos, que desató los celos de su hermanos por fases y en escala, que decidió que los purés no le molaban y que mejor seguía con la lactancia materna hasta hacer la Primera Comunión, que me ha revolucionado las hormonas... Un Bebé Mofletones que adoro y que con una sonrisa hace que me derrita, pero que no me ha puesto las cosas fáciles.

La verdad es que ser Familia Numerosa es precioso pero ha tenido efectos catastróficos en mi vida, es como si me hubiera arrollado una apisonadora. Cosas tan sencillas como cruzar la calle, se complican de la forma más tonta, porque si cojo a Mayor con una mano y al Rubio con la otra, ¿cómo empujo el carrito? ¿con la boca? 

Ahora admiro más que nunca a todos aquellos padres de Familia Numerosa y en especial a los que son Familia Numerosa Especial, a mi prima que hace que parezca fácil, a mi abuela que manejaba una casa con 6 y siempre iba impecable. Las admiro a todas y también las odio un poquito, pero sólo un poquito ¿eh? Porque han dejado el listón alto, muy alto.



Que conste que no me arrepiento de nada, han sido tiempos difíciles y llegarán tiempos aún más difíciles. Pero somos felices. El espacio en casa es limitado, mi pobre coche no cierra con las dos sillas y la Maxi Cosi en el asiento trasero, Mofletones hereda la ropa de tercera mano y llena de pelotillas, yo no me leo un libro desde hace casi un año y mi media es de 5 horas diarias de sueño. ¿Y qué? 

No pretendo dar pena nadie, todo lo contrario. Sólo pretendo exponer la verdad de mi vida en este momento. Mi vida. Ahora que poco a poco las cosas van cogiendo ritmo y forma, que me estoy empezando a recomponer física y mentalmente. Ahora, casi 9 meses después, quiero recuperar mi espacio personal, retomar las riendas de mi vida y poner un poco de orden.

Sé que hace unos meses escribí en este blog que volvía a retomarlo, me había incorporado a trabajar y pensé que en cuanto terminara la lactancia, volvería a ser todo normal. Lamentablemente, una vez más me equivoqué, como con casi todo lo que tenía pensado y preconcebido en mi cabeza. Esta vez, voy a decir simplemente que voy a robar pequeños ratitos para mí, sin obligaciones, sin estrés. Sólo ratitos para correr un poco, escribir un post, pintarme las uñas, cenar con una amiga o simplemente dormir una siesta. Lo que sea. Porque ahora me encuentro con energía, con ganas y algo más organizada en casa (aunque en este momento la montaña que tengo de ropa por planchar me mira fijamente, je, je, je) Así que igual no escribo todas las semanas, lo siento. Pero prometo poner todo de mi parte para poneros al día de todo lo que nos ha pasado estos meses y de lo que nos vaya sucediendo a partir de ahora.

Con todo mi cariño a todos los que me leéis, ¡buenas noches!

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1 Comentarios

  1. Si que es duro!! y si no duermen aún más... pero como bien dices que con una sonrisa se olvida todo, o por lo menos se hace más llevadero!! muakkkk

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