Cómo congelar leche materna

02 febrero

Aviso: este post sólo es apto para aquellas personas que quieran saber de verdad sobre el tema de la lactancia y la conciliación; no lo recomiendo a gente con prejuicios, impresionables, etc. 



Con el tercero hay muchas cosas que son más fáciles porque es obvio que la experiencia siempre ayuda (y mucho) Y una de las cosas que tenía ya muy "controlada" era la lactancia tras la incorporación a la vida laboral. No digo que sea fácil, pero al menos ya le tenía cogido el truco con el Rubio y eso me ha dado bastante tranquilidad a la hora de volver a trabajar.

Tengo suerte porque, aunque en mi trabajo no puedo extraerme ni nada de eso, mis padres viven cerca de mi oficina y podía ir corriendo a comer a su casa y darle el pecho al niño. Como sólo tenían que darle dos tomas con biberón al día mientras durara la lactancia y prefería utilizar leche materna exclusiva, recurrí a la congelación. Una vez superado el trauma de sentirte una vaca lechera y perdido el miedo al sacaleches, poco a poco fui haciendo reservas de leche congelada. No todos los días podía sacarme algo, pero a lo largo de los 4 meses llegué a llenar varios cajones del congelador. 

Para esta tarea, el sistema de extracción y almacenaje de Avent ha sido mi mejor aliado. Creo que el de Medela también es muy bueno, aunque desconozco los de otras marcas, por lo que no puedo recomendaros otros. Yo os hablaré de mi experiencia personal con Avent. Tengo extractor manual y eléctrico, aunque casi no he usado el manual hasta casi este último niño porque me resultaba algo más doloroso. Pero una vez que le cogí el truquillo, me vino muy bien para momentos en los que no podía hacer ruido o necesitaba llevar pocos trastos, por ejemplo. 

Para guardar la leche, he utilizado los botecitos Vía y las bolsas de congelación. Los botecitos me resultan más cómodos, puesto que se pueden unir directamente al sacaleches con el adaptador o a la tetina para usarlos como biberón. A lo largo de estos años me he hecho con una buena colección de ellos, grandes y pequeños. Además, después los uso para congelar purés cuando empezamos con la alimentación sólida o para llevar trozos de fruta para las meriendas. Las bolsas de congelar resultan más económicas y ocupan menos en el congelador, pero para mí tienen varias pegas: que hay que extraer en un biberón y pasarlo luego a la bolsa y lo mismo cuando se descongela, que hay que pasarlo de nuevo a un biberón para dárselo al bebé. Con tanto trasvase creo que es fácil que haya accidentes, que se contamine o que se pierda algo de leche... 



Parte de este problema lo resolví con un "cacharro" que encontré en eBay en otro país. Se trata de un "bote contenedor", traducido literalmente. Es de la propia marca Avent aunque creo que ya no lo venden, al menos en España. Tiene forma de biberón pero sin parte inferior y se introduce la bolsa para poder enroscarlo al sacaleches o al aro de la tetina y sirve para sujetar la bolsa tanto al extraer la leche como para sujetarla al darle el biberón al bebé.

Bote para bolsas de leche materna


Por otro lado, es fundamental seguir ciertas normas a la hora de extraer y conservar la leche. Os recomiendo que leáis detenidamente lo que pone en la web de La Liga de la Leche al respecto. Es muy importante no mezclar leche que esté a diferentes temperaturas (una que esté en la nevera con una recién extraída, por ejemplo), y mejor dejar enfriarla antes de meterla en el congelador. Por otro lado, recomiendo descongelarla de forma natural, dejándola unas horas antes de usarla en la nevera. O acelerar la descongelación metiéndola debajo del grifo de agua caliente en vez de en el microondas. 

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