Cuando tu hijo tiene una personalidad compleja

21 septiembre

Acabo de encontrarme con esta foto que nos hizo Isabel Muñoz hace un año y la he “rescatado” porque he visto en ella justo algo de lo que llevamos hablando varios meses en casa.



El Rubio siempre ha sido mucho Rubio. Pero, últimamente, se ha convertido en todo un reto. Padres, abuelos, tíos y profes estamos en continuo trabajo con él porque no conseguimos que encuentre su sitio... Es un niño muy complejo, muy inteligente y con “muchos sentimientos” que no sabe autogestionar. 

Dicen que es porque es el mediano. Pero no, él ya era así antes de tener hermano pequeño. Simplemente es que tiene una personalidad compleja. Y sufre mucho por ello. No se entiende a sí mismo y entiende el mundo como algo que le agrede. Pretende deformar las cosas para que se adapten a él en vez de adaptarse él a las cosas. Vive entre el amor y la frustración, entre la ternura y la ira. 

Soy la que mejor consigue comprenderle y calmarle. Es el que más esfuerzo me lleva, el más débil emocionalmente hablando. Quizás por eso es mi pequeña debilidad, porque creo que es el que más me necesita. Y el que más trabajo me da. No me malinterpretéis, adoro a los tres, mi tiempo se reparte entre los tres al 33,333...%. Pero si uno se ha de llevar esa milésima que sobra, es sin duda para el Rubio, porque siento que es el que más me necesita. Dedico horas a leer sobre inteligencia emocional, a hablar con especialistas, con sus profesores, con los miembros de la familia... Para intentar comprenderle, que todos le comprendamos, para hacer lo mejor para él, para ayudarle, para repartir dosis de paciencia entre todos, para que todos vayamos en la misma dirección...

Se dice que una cadena es tan dura como lo sea su eslabón más débil. Y este momento, el eslabón más débil de nuestra cadena familiar, es él. Así que estoy dispuesta a luchar lo que sea necesario para darle las herramientas que él necesita para que sepa autogestionarse, para que pueda crecer en todos los aspectos y para que sea feliz. Sobre todo que sea feliz.

La maternidad no es fácil. A veces me dicen que por qué pongo que soy "Madre en Prácticas" si ya tengo tres hijos. Y es precisamente por estas cosas. Porque nada está aún establecido ya. Porque una no deja de ser madre nunca. Y porque no tengo todas las respuestas. Cada día, cada etapa de mis hijos, es un reto. Y me toca aprender sobre la marcha y a base de prueba-error...

Acepto consejos y recomendaciones. Es más, os los pido. Leeré todo lo que me aconsejéis e intentaré aprender de vuestros consejos. Esto es lo bueno de las redes sociales e internet, que no son sólo para exponer lo bello, para vender un mundo edulcorado; si no también para compartir los miedos y las preocupaciones, para ser comunidad y apoyarnos y ayudarnos los unos a los otros...

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1 Comentarios

  1. Hola Elvira: Te comenté algo por encima por Facebook.
    Mi segundo también ha sido así. Después de un primero, el del video que has visto, que es como un pedazo de pan, el segundo pone a prueba todo y eso que no tiene hermano pequeño. Son maneras de ser, no hay que darle muchas vueltas, pero sí apoyarle mucho, como bien haces. No es que sea compleja su personalidad, pues abunda más de lo que crees, pero es al compararlo con los otros y por el nivel de trabajo que dan que piensas que es complejo, ¡Imagina cuando llegue a adolescente! que mi segundo tiene 13, ya para 14, a veces está insoportable, jaja, pero se le pasa, y ya está, ven que en familia, todo pasa, se perdona y el amor predomina. Hay muchos que piensan que el mundo está confabulado contra ellos, pues no queda otra que hacer mucha didáctica, y hacerles ver que por eso le dedicas más atención a él precisamente, porque encima suelen decir que son los que menos atendidos. Así también fue y es mi hermano, el segundo y del medio, igual, igual. Mientras el mayor y yo la peque no dimos ni un dolor de cabeza a mis padres, el del medio lo abarcó todo, en todas las etapas.Yo lo resumo en amor y comprensión sí, pero también exigencia y control, porque reclaman muchas veces sin razón, y hay que estar atentos y enseñarles poco a poco a darle valor a las cosas que realmente lo tienen, hay un libro que me encantó que se llama "La inutilidad del sufrimiento" de María Jesús Alava, una doctora muy didáctica, aunque tiene otros libros, este me enseñó a ver de manera real la sicología. No sé si es tu caso.

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